En el mundo del marketing, en ocasiones existe la percepción errónea de que el marketing offline y el marketing online son excluyentes. Es decir, que a la hora de elaborar nuestra estrategia escogemos uno u otro y que el multichanneling se da solo entre los distintos canales dentro de una misma categoría.
Sin embargo, la campaña de marketing del live action de Barbie dirigido por Greta Gerwig, que se estrena en cines este 20 de julio, nos demuestra que la combinación de ambas da resultados asombrosos y que la suma de esfuerzos online + offline es la única capaz de multiplicar su resultado.

Os dejamos por aquí algunos ejemplos de las acciones clave que han convertido a Barbie en la película más esperada del año.
- El Barbie Selfie Generator, un filtro de TikTok que utiliza inteligencia artificial para convertirte en Barbie o en Ken. Además, se apoya en la campana offline para fomentar la participación y difusión ya que imita los carteles que se colocan en las marquesinas con la frase “This Barbie…” para que los usuarios la completen con lo que más los define y lo compartan a través de sus redes sociales.

- La Malibu Dreamhouse estará disponible para su alquiler a través de Airbnb la noche del estreno de la película, de forma que sus huéspedes puedan vivir la experiencia inmersiva total de alojarse en la casa en la que reside la Barbie de sus pantallas.

- El Pink Blitz. Las ciudades se llenan de carteles de color fucsia, pero sin texto y sin ningún logotipo que apunte a la película, para demostrar que Barbie goza de una posición tan privilegiada en la mente de los consumidores que no necesita nada más para ser reconocida.

- Barbie reportera. Barbie puede desempeñar cualquier trabajo: cantante, astronauta, profesora, bombera… ¡y ahora reportera! La actriz Margot Robbie, que interpreta a Barbie en el largometraje, sale leyendo noticias reales en clips publicados por cuentas oficiales de noticiarios estadounidenses, eso sí, tal y como lo haría la propia Barbie.

La clave de una campaña de marketing exitosa es que sea global y, por tanto, debe permanecer en la cabeza del consumidor tanto cuando pasea por la calle como cuando navega por Internet.



